En un entorno saturado de opciones y dudas externas, aprender a potenciar tu autenticidad y tu valor diferencial se convierte en el auténtico motor hacia el éxito.
Por Ester Rodríguez
HoyLunes – Nunca en la historia habíamos tenido a nuestro alcance tantos medios para explorar nuestras habilidades y tantas oportunidades para desarrollarlas.
Con la llegada de Internet y de las nuevas tecnologías tenemos a nuestro alcance un gran abanico de opciones para formarnos y explorar cualquier habilidad o tema, en cualquier momento de nuestra vida y desde cualquier sitio. Desde cursos y libros, con más conceptos y teoría, hasta talleres y coaches para mejorar y practicar.
Además, con un clic podemos encontrar comunidades enteras afines a lo que queremos desarrollar, con las que compartir dudas, debatir y aprender de otros que ya han recorrido caminos similares, haciendo que te sientas acompañado en todo momento.
Entonces, ¿por qué nos parece tan difícil pensar que podemos conseguir nuestros sueños?
Todos tenemos algo en lo que podemos destacar o sobresalir, pero muchas veces no nos atrevemos a trabajarlo para desarrollarlo, ya sea por miedo o porque pensamos que no lo conseguiremos.
Pero si te formas, practicas y perseveras, ¿por qué no vas a tener tu oportunidad?
La mentalidad es fundamental: tener una actitud abierta y pensar que podemos lograrlo nos abre puertas que no podríamos identificar con un diálogo interno negativo.
Solemos tener la idea de que todo está explotado, inventado y que hay mucha competencia.
Y el entorno no ayuda con frases como: ¿por qué te van a escoger a ti y no a otro?
No todo se reduce a la formación o el producto. Hay motivos igual de importantes o más, como el valor diferencial que aportas a lo que haces.

Pues no todo se reduce a la formación o el producto. Hay motivos igual de importantes o más, como el valor diferencial que aportas a lo que haces: tu experiencia, tu personalidad, tu estética, la autenticidad que desprendes o incluso tu forma de trabajar o una combinación de varios de estos elementos.
Esa receta es lo que realmente te hace especial y te diferencia de los demás. También puede acercarte al éxito en tus objetivos y llevarte a lugares inesperados, mejores de los que habrías podido imaginar.
Por ejemplo, todos tenemos cafetera en casa. Es un producto que está al alcance de todos, así que podríamos pensar que una cafetería no debería tener éxito, especialmente porque hay mucha competencia. Sin embargo, hay casos de éxito precisamente por lo que representan, más que por el producto: locales acogedores con wifi y una estética especial que te invitan a quedarte un rato más; cafés perfectamente presentados y personalizables para que todo el mundo encuentre su combinación perfecta; y una mayor variedad de bebidas, como el matcha, infusiones de té, frappés, etc. Esa experiencia marca la diferencia porque las personas no van solo por lo que ofreces sino por lo que representa tu marca o lo que les hace sentir.
Es obvio que hay que ser realista: si no tienes voz, no podrás ser cantante y, si no eres bueno en fútbol, no podrás dedicarte profesionalmente a ese deporte. Pero, si tienes cualidades relacionadas con esas profesiones, puedes adaptar tu sueño a otra meta más posible de alcanzar: componer canciones, dar clases de música, ser entrenador, monitor o coach deportivo… Seguro que hay otra forma de acercarte a lo que sueñas.
El trabajo de verdad está en aprender a no escuchar a los demás si no tienen nada positivo que aportar y avanzar sin importar lo que digan.
Seguro que antes de llegar a tu objetivo sufrirás derrotas. En ese momento, recuerda que todo requiere su proceso, que equivocarse cuando estás haciendo cosas nuevas no es fallar, es aprender. Ese fallo te ayuda a mejorar para hacerlo mejor la próxima vez o para cambiar de rumbo en caso de que sea necesario.
La próxima vez que juzguen sin ninguna base tu idea o capacidad para conseguir algo, piensa que tú ya estás dando los primeros pasos y que tu valor personal y lo que puedes ofrecer al mundo no dependen de lo que ellos digan.
